Nacido en 1956 en el País Vasco bajo la inspiración del sacerdote José María Arizmendiarrieta, el modelo de la Cooperativa Mondragón se basa en la participación, la equidad salarial y la reinversión en la propia empresa. Cada socio tiene un voto en las decisiones clave y las diferencias salariales están limitadas: el directivo mejor pagado no puede ganar más de seis veces que quien menos cobra.
“Una cooperativa tiene un ojo en el corazón y otro en el bolsillo”, resume Etxeberria en http://Impact.Info . Ese equilibrio entre solidaridad y rentabilidad ha convertido a Mondragón en un referente mundial de empresa socialmente responsable.
Hoy, las cooperativas de Mondragón generan empleo estable, impulsan la innovación industrial y contribuyen a que su entorno presente algunos de los niveles más bajos de desigualdad y desempleo del país, gracias a un sistema sólido y competitivo que asegura la implicación y confianza de sus trabajadores.