Hemav nació con el objetivo de ayudar a los agricultores a estimar con antelación cuántas toneladas y con qué calidad obtendrán de cada parcela, reduciendo la incertidumbre en un sector especialmente expuesto al clima y a los costes. Empezaron trabajando con drones, pero la empresa ha evolucionado hacia el análisis de datos al detectar que el verdadero valor para el campo era anticipar decisiones clave sobre riego, fertilización o logística de cosecha.
“Nuestro propósito es reducir la incertidumbre sobre la producción para que las decisiones se tomen antes y con datos fiables”, explica Silva. Con una precisión superior al 95 % en sus estimaciones, la tecnología permite ahorrar agua, optimizar tratamientos y aumentar la productividad sin incrementar el uso de recursos.
En un contexto de presión sobre el agua y los costes agrícolas, herramientas predictivas como Layers, creada por Hemav, buscan demostrar que la innovación tecnológica también puede mejorar la rentabilidad del campo y reducir su impacto ambiental.













