Neoearth surgió al detectar una demanda creciente de ingredientes sostenibles que muchos productores no podían escalar por limitaciones biológicas. Neoarth les ayuda mejorando esas cepas en sus laboratorios y acompañando su integración en los procesos industriales.
Las microalgas son microorganismos capaces de capturar CO₂ y producir proteínas, lípidos como omega-3 o pigmentos naturales utilizando menos tierra y agua que las alternativas tradicionales. Para Neoarth, el impacto se mide en aplicaciones concretas: ingredientes para nutrición, cosmética o acuicultura que sustituyan opciones petroquímicas o de alto impacto ambiental. “Nuestro objetivo es mejorar la biología para que la microalga compita de verdad con las alternativas tradicionales, aumentando la productividad y reduciendo costes”, explica Boels.
Con presencia en Francia y varios países europeos, y mirando también a España por su ecosistema biotecnológico, la empresa apuesta por la biotecnología y el análisis de datos para acelerar el paso del laboratorio al mercado.

















