Isifarmer propone un modelo alternativo basado en granjas urbanas en interior, instaladas en mercados municipales y otros espacios urbanos. Estas infraestructuras permiten producir determinados cultivos en entornos controlados, reduciendo la distancia entre producción y consumo y creando nuevas oportunidades de emprendimiento local.

El objetivo no es sustituir a la agricultura convencional, sino complementarla con modelos de producción de proximidad para ciertos cultivos, especialmente aquellos más delicados o de alto valor añadido. “Queremos acercar la producción a la ciudad, acortar la cadena de suministro y conectar directamente a productores y consumidores”, explica Revilla.

Con proyectos ya en marcha en Madrid y planes de expansión a otras ciudades como Sevilla, Málaga o Barcelona, Isifarmer busca demostrar que la tecnología, la formación y la innovación organizativa pueden ponerse al servicio de un sistema alimentario más inclusivo y resiliente.