SPILE acompaña a un panel de individuos bastante diversos, desde la casa de detención donde las penas de prisión no superan los 2 años, hasta las penas más largas, desde adentro hacia afuera y más allá.
El público es orientado por la administración penitenciaria, que identifica a aquellos que están listos para reflexionar sobre el empleo, cuyo proyecto profesional resulta ser uno de los pilares de la reinserción. Es aquí donde interviene SPILE.
La asociación se ha dado la misión de permitirles explorar sus deseos o hacer emerger sus competencias, descubriendo oficios que no conocen, permitiéndoles abrirse a nuevos horizontes. Y conectándolos con empresas asociadas.
“También hay que devolver mucha confianza y ganas a las personas, que a menudo no han tenido la oportunidad de revelarse, de mostrar todo lo que pueden hacer, porque no se ha apoyado suficientemente su potencial y se les ha valorado”, explica Laure Garnier. “La salida de la detención es un momento extremadamente difícil y si no se tiene un entorno favorable, es más difícil ir en una nueva dirección. Para ello, se necesita una gran fuerza y una voluntad increíble. Y el trabajo permite darse cuenta de que uno es capaz. A través del trabajo, se puede encontrar la paz. No es el único camino, pero es un pilar fundamental de esta reinserción”.
SPILE también sensibiliza a las empresas sobre la importancia de contratar a mujeres u hombres que salen de la detención, sobre la importancia de ofrecer una segunda oportunidad.











