La Maison de Marthe et Marie es una asociación creada por una matrona que se lamentaba de ver a mamás venir a dar a luz para luego regresar a la calle 3 días después con su recién nacido. Identificó una necesidad material, un lugar donde dormir y comer, y una necesidad de estar rodeada de personas comprensivas durante este período a veces difícil, especialmente cuando se está aislada y en situación precaria.
En estas casas, las mujeres embarazadas y las jóvenes mamás conviven con voluntarias que viven en convivencia, quienes tejen lazos de amistad y experimentan la vida en común.
Cada mujer es acompañada según sus propias necesidades. La asociación se compromete a implementar todos los derechos de las jóvenes mujeres y a trabajar con ellas en cuestiones administrativas, apoyarlas en su búsqueda de vivienda para el futuro, en su futura modalidad de cuidado una vez que hayan encontrado o recuperado una actividad, en el acompañamiento psicológico, y en la inserción profesional, que es una clave esencial para preparar el futuro.
Las mujeres son acogidas hasta el primer aniversario del bebé. Se organizan salidas desde su llegada a la casa.
“Lo que es muy fuerte son las amistades que se forjan, en lo más básico pero también en lo más precioso”, cuenta Amélie Merle. “Vemos a mujeres que llegan con trayectorias de vida que las han dejado realmente en el suelo y, lo que constatamos, es que con el tiempo, con atención, confiándoles, diciéndoles que son la mejor mamá para este bebé, bueno, esa mirada de amor permite recuperar la confianza en sí mismas, en los demás, y eso es una base increíble para ser una mujer equilibrada, una mujer poderosa, y por lo tanto realmente cambia vidas”.











