La asociación L’Ecrin de soi nació de observaciones realizadas con pacientes atendidos individualmente por la presidenta, Angélique Sorhaindo, quien es enfermera hipnoterapeuta especializada en el acompañamiento de víctimas de violencia y traumas, así como de personas en situación de vulnerabilidad que requieren apoyo en salud y salud mental.
“Estamos en un sector donde es muy complicado acceder a la atención”, explica Astrid Gans, tesorera de L’Ecrin de soi. "Esta constatación nos llevó a trabajar en la creación de un polo de reconstrucción con sesiones colectivas y en forma itinerante por todo el territorio del Sur de Gironda, ya que el problema suele ser la movilidad en las áreas rurales. También hemos implementado una tarificación solidaria para que todos puedan acceder, sin importar sus recursos”.
En las zonas rurales, ciertamente existe el problema de la movilidad, pero también está la falta de terapeutas y profesionales, lo que resulta en listas de espera muy largas y un fenómeno de saturación. Siempre queda la opción de ir a la ciudad más grande más cercana, pero con los problemas de movilidad mencionados anteriormente, se convierte en un círculo vicioso.
Así que, L’Ecrin de soi se ha asociado con una casa de salud, en una dinámica colectiva impulsada por el ayuntamiento y la farmacia del sector, que intentan por todos los medios atraer a profesionales: matronas, ginecólogos, psicomotricistas, psicólogos.
Por lo tanto, hay una base médica, asociada a un acompañamiento terapéutico ofrecido en sofrología e hipnoterapia. “Trabajamos en lo corporal relacionado con la mente”, explica Angélique Sorhaindo. “Hacemos una mezcla de ambos, ya que las violencias tienen consecuencias físicas, psicológicas y financieras. Es un todo que está en peligro y nosotros acompañamos paso a paso en el camino hacia una reconstrucción global”.
La idea de la asociación es no condicionar el acompañamiento a la presentación de una denuncia, una cobertura o condiciones de recursos. “Hoy en día, muchas asociaciones imponen condiciones al acompañamiento y al realojamiento. Olvidamos que las violencias intrafamiliares no ocurren únicamente en entornos de precariedad financiera. Y nosotros queremos intentar ser ese lugar recurso donde se puede entrar sin condiciones. Y esta apertura favorecerá el acceso para todos. Y para nosotros, es indispensable”.











