"He evolucionado en el mundo de la tecnología y luego comencé mi carrera como profesora investigadora”, cuenta Daniella Tchana. “Y me di cuenta de que había muy pocas mujeres en las escuelas de ingeniería. En promedio, eran 3 chicas de 35-40 alumnos. También observé que en las Olimpiadas nacionales de matemáticas, no había muchas chicas en los podios, aunque son tan buenas en matemáticas como los chicos”.
Así que, en 2019, la joven decidió cambiar las reglas lanzando las Olimpiadas femeninas de matemáticas, bajo la égida de su asociación que llama STEM4All.
El primer paso es mostrar la atractividad de los salarios en estas profesiones. Luego, señalar la presencia de muchas mujeres, y así proponer modelos a seguir. Y el tercer objetivo es demostrar que no se evoluciona sola, sino en sororidad, juntas, en grupo, apoyándose en sus compañeras.
Es sobre esta base que se diseñó el formato del campeonato. Por lo tanto, hoy es el único concurso escolar que otorga cheques a las ganadoras.
Luego, la asociación identifica a mujeres en profesiones tecnológicas, de las cuales elabora un retrato que presenta a las jóvenes, precisamente para proporcionarles esos modelos a seguir. “Cuando hablamos de retrato, lo que más nos interesa para estas jóvenes es el recorrido académico y luego el recorrido profesional hasta el puesto que estas mujeres ocupan hoy”.
El concurso se realiza en dos etapas. Una primera fase totalmente individual y una segunda en grupo, donde las jóvenes se reúnen en equipos de 3. Sin conocerse previamente, tienen dos semanas para tratar y entregar un tema de matemáticas. Un enfoque que aborda la cuestión de la sororidad y la ayuda mutua.
“Es mostrar que para tener éxito en este entorno que, hoy en día, no nos pertenece, que es muy masculino, necesitamos apoyarnos entre mujeres. Por lo tanto, es el grupo el que gana el premio y no el individuo”, precisa Daniella Tchana.
En 7 años, STEM4All ya ha acompañado a más de 5,000 jóvenes a través de este campeonato.
Más allá de esta propuesta, STEM4All ofrece el programa Booster Sciences, que ayuda a las chicas a sobresalir en los concursos post-bac, post-prepa, así como en su integración en clases preparatorias, cuando tienen dificultades en matemáticas, física y química. Y es totalmente gratuito.
El programa ROOTS también aborda el problema desde la raíz apoyando a mujeres, niñas y niños en los barrios prioritarios de la ciudad. O un programa de mentoría para estudiantes de educación superior y un sistema de becas para fomentar la integración en grandes escuelas que son muy a menudo privadas y, por lo tanto, muy costosas.
Un público que representa una verdadera oportunidad para la sociedad. “Una empresa diversa e inclusiva es una empresa que será más eficiente”, insiste Daniella Tchana. “Trabajar con perfiles de diferentes grupos sociales y géneros aporta innovación. Gobernar con un equipo, un colegio, proveniente de una variedad de territorios, perfiles y estructuras, permite abordar la mayoría de los problemas de la sociedad”.
“Así que realmente, es todo beneficio, tanto para las empresas como para nuestra nación”, concluye Daniella Tchana.











