Creada en 1993, la Fondation Agir Contre l'Exclusion - FACE nació de la convicción de que las empresas pueden actuar junto a las autoridades públicas y el mundo asociativo. Hoy en día, más de 5,000 empresas están comprometidas en 70 territorios para acompañar cada año a 400,000 personas. « Los fundadores de la Fundación tenían la intuición de que las empresas también tenían un papel que desempeñar en su territorio para ayudar a acompañar a las personas más en dificultad », explica Timothée Delacôte.
La asociación interviene con jóvenes en riesgo de abandono escolar, personas mayores, personas con discapacidad, recién llegados o mujeres víctimas de violencia. Su acción se articula en torno a cuatro ejes: la inserción profesional, la orientación de los jóvenes, el acceso a los derechos y la transición ecológica. « Nuestro objetivo es realmente abrir el campo de posibilidades para estos jóvenes », explica Timothée Delacôte, quien apuesta especialmente por el mentorazgo y las inmersiones en empresas para luchar contra la autocensura.
Para medir la eficacia de sus acciones, FACE realiza desde hace casi diez años estudios de impacto. « El resultado esperado es la inclusión de las personas o, como mínimo, el sentimiento de inclusión de las personas. » La fundación muestra así entre un 70 y un 80 % de tasas de salidas positivas y dinámicas hacia el empleo o la formación cada año.
Más allá de los beneficiarios, las empresas también obtienen efectos positivos. « Podemos demostrar que el compromiso de la empresa también puede traducirse en cosas muy concretas, positivas para ella. Es realmente esta lógica de ganar-ganar », concluye Timothée Delacôte.











