La socio-estética permite a personas aisladas, en ruptura social, reaprender a cuidarse. Puede comenzar simplemente por tomarse de la mano, mirarse en un espejo, lo cual puede ser un gran paso, y poco a poco aprender a seguir amándose a sí mismas. “Es acercarse a las personas que no lo harían por sí mismas”, explica Hafida el Mokhtari.
Es después de una experiencia en talleres de belleza con las jóvenes que acompaña como educadora en una casa de barrio, que Hafida descubre la socio-estética. Es un amor a primera vista por esta estética humanitaria y social.
Ella crea la asociación Tente Beauté Mobile en torno a tres ejes: una tienda de higiene solidaria, un lugar fijo, pero también una tienda de higiene nómada que va al encuentro de personas sin hogar y la tienda que se desplaza a las estructuras que acogen a personas en alojamiento de emergencia.
“Es lo último de lo que nos ocupamos cuando estamos en situación de precariedad porque parece superficial y superfluo, pero al contrario, es fundamental porque cuando uno se siente mejor, ayuda a salir adelante”, insiste la fundadora de Tente Beauté Mobile. “Los beneficios son inmediatos, las personas sienten un bienestar que se nota de inmediato, con efectos a largo plazo. Así, las personas recuperan el gusto por cuidarse solas”.











