El rendimiento extra-financiero de las empresas ha comenzado a ser examinado por inversores, bancos y aseguradoras para gestionar el riesgo financiero desde principios de los años 2000. Fue en ese momento que varios estándares se desarrollaron en el mundo, especialmente en el ámbito anglosajón, como la Iniciativa de Reporte Global o los IFRS o el Programa de Divulgación de Carbono en la parte de carbono.
La Unión Europea luego siguió el ejemplo hace aproximadamente diez años en el marco del Pacto Verde, proponiendo un nuevo estándar, la CSRD para la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa, que permitió a las empresas europeas darse cuenta de que ahora había una necesidad de hacer reportes sobre sostenibilidad, es decir, sobre los ejes ambientales, sociales y de gobernanza.
“Hoy en día, la mayoría de las empresas consideran que lo que se espera de ellas es hacer un reporte una vez al año. Mientras que lo más importante es ponerse en acción en una lógica dinámica para que el reporte del año siguiente refleje que la empresa es más sostenible y más deseable para los inversores, aseguradoras y bancos, así como para todas las partes interesadas, es decir, ONG, empleados, clientes y proveedores”, explica Patrice Hiddinga.
En Ascend Tech, la idea es dotar a las empresas de herramientas para que puedan tener en cuenta todos estos estándares globales y europeos, organizar la información, facilitar la recolección de datos, que luego podrán ser utilizados para reportes en Europa o ante inversores extranjeros, en los diferentes casos de uso, y hacerlo de la manera más limpia, auditable y soberana posible.
“Se siente que las empresas que sean las primeras en dotarse de herramientas y desarrollar estas competencias serán las ganadoras del mañana”, anticipa Patrice Hiddinga. “Habrán previsto las olas de calor, las sequías, las inundaciones, la llegada de la generación Z que será diferente y habrán implementado los planes de acción necesarios para ser más eficientes, tanto internamente como respecto a todas sus partes interesadas”.
Nuevos temas que han permitido generar discusiones en los comités ejecutivos y en los consejos, destacando la necesidad de presupuesto y de líderes de proyecto para gestionar estos elementos.
“La identificación de los desafíos permite poner en acción a la empresa y luego generar orgullo para las personas que lanzan el proyecto, orgullo de haber tenido éxito colectivamente en un tema algo complicado, de tener un rendimiento financiero gracias a que hemos hecho ahorros. Así que todos ganan. Lo que es muy interesante es que, como esta materia del extra-financiero aún no ha sido realmente trabajada por las empresas, hay potenciales, fuentes de ahorros u oportunidades extraordinarias”, concluye Patrice Hiddinga.











