La idea nació en 2023 de una frustración: que las referencias de éxito que predominan en redes sociales (el pelotazo, el Lamborghini, el exit rápido) no dejan espacio para quienes construyen proyectos con propósito. "Estamos haciendo famosa a la gente incorrecta", dice Garnelo. La respuesta fue crear una competición con formato de espectáculo, escuderías, vídeos de presentación, superproducción, voto del público, para que presentar un proyecto de impacto social fuera tan atractivo como cualquier otro gran evento.
La primera edición importante se hizo sin invertir un euro en marketing, a base de llamadas y convicción. Y funcionó: acudió gente de pueblos pequeños junto a adolescentes de catorce años, todos creyendo en lo mismo.
Su misión a largo plazo es que deje de tener sentido la distinción entre emprendimiento y emprendimiento de impacto. "Sigue muy implantada la creencia de que o montas una empresa y te lucras, o montas una ONG y haces el bien", explica. "Si tienes un buen porqué y estás convencido de él, tienes una motivación que te va a llenar constantemente", defiende.











