Según un estudio del Observatorio del Samu social de París, el 90% de las mujeres en situación de calle son víctimas de violación, agresión o diversas formas de discriminación. “La experiencia de la calle es extremadamente traumática”, explica Nadège Letellier. “Sobre todo cuando se es mujer, ya que rápidamente se puede ser considerada como una presa”.
Por lo tanto, para evitar estas situaciones de violencia o para no ser consideradas como personas sin hogar, las mujeres se invisibilizan en la calle. Se duchan en la piscina, pasan sus días en bibliotecas o centros comerciales. Esto les permite sobrevivir, pero no mejorar su situación a largo plazo. Es por eso que el Samu social de París ha querido ofrecer un lugar de acogida que agrupe numerosos servicios adaptados a este público con necesidades específicas.
Se experimentó un primer dispositivo durante 3 años en un baño, antes de invertir en un espacio más adecuado, más grande y más acogedor, en el 11º distrito de París, que abrió sus puertas hace poco más de un año.
Un gran apartamento donde las mujeres pueden moverse como deseen, lavarse gratuitamente, tener acceso a productos de higiene, protección menstrual, ropa de cambio, donde pueden lavar su ropa, descansar en una habitación dedicada. El equipo incluye trabajadoras sociales para acompañar en los trámites, abogados para asesoría legal, consejeros de inserción profesional, un fisioterapeuta, psicólogos. Las mujeres también pueden beneficiarse de actividades de bienestar, de sofrología, de arteterapia.
"Un montón de actividades que deben permitirles recuperar la confianza en sí mismas, en su potencial”, insiste Nadège Letellier, “de crear y decirse que valen la pena, que hay una esperanza posible, que la situación puede cambiar, que nada está fijado y que hay profesionales que están ahí para apoyarlas, ayudarlas”.
El objetivo también es recrear el vínculo social. “Muchas veces, cuando se llega a la situación de calle, es porque los vínculos en los que se puede apoyar ya no están”, explica Nadège Letellier. “Así que la idea de este lugar es realmente permitirles crear vínculos con profesionales, pero sobre todo entre ellas. Una mujer que llega sola a l'Oasis nunca se irá sola, sino acompañada de otras mujeres. Cuando vienen a l'Oasis, sienten que existen y que tienen como una familia que servirá de apoyo, de palanca para su reinserción”.











