Después de 40 años como dirigente, Frédéric Bosqué toma plena conciencia de las tensiones entre las dimensiones ecológica, social y económica del mundo. Un encuentro con un agricultor durante un tour en bicicleta por Francia acelerará su reflexión. « Me quedé devastado al ver que en nuestra sociedad éramos capaces de empobrecer a personas que crean valor para nosotros y para las generaciones futuras. » Entonces decide dedicar su actividad a un nuevo modelo de desarrollo territorial.
El proyecto TERA se apoya hoy en varias comunas y reúne agricultura, alimentación local, ecoconstrucción, producción de energía renovable y formación. En Masquières, en Lot-et-Garonne, una granja de 12 hectáreas en permacultura y polivalencia coexiste con una explotación agrícola y una carpintería. En Tournons-d'Agenais, un terreno de 4 hectáreas debe acoger un « barrio rural en transición ».
El objetivo es relocalizar una parte de la producción y crear empleos no deslocalizables. « Nuestra idea es atraer al máximo de personas a nuestro barrio rural para incitarlas a trabajar, para poner al servicio de la revitalización rural sus competencias, talentos y creatividad, » explica Frédéric Bosqué.
Una dinámica que también busca reequilibrar los territorios. Una visión que pretende hacer de la ruralidad un espacio de innovación y transición. « Porque estas cosas que vamos a construir en estas pequeñas comunas no serán deslocalizables. Así que es un beneficio para toda la sociedad »











