El bosque cubre casi un tercio de Francia — y, sin embargo, para la mayoría de las personas, es un lugar que apenas conocen. Tres figuras clave de diferentes organizaciones explican por qué una verdadera comprensión del bosque, una gestión responsable y una nueva concepción del bien común van de la mano.
Esta conciencia también plantea la cuestión de una gestión forestal efectiva: ¿cómo conciliar el uso económico y la responsabilidad ecológica — así como el bienestar de quienes trabajan en el bosque?
Sin embargo, la gestión por sí sola no es suficiente si el acceso al bosque sigue siendo desigual. Aquí es donde interviene la tercera voz de esta discusión.
Conocer, gestionar de manera responsable, poseer colectivamente: Estos tres movimientos muestran que el bosque de mañana no es solo un recurso, sino una relación que debe ser repensada.











