Lanzado hace un año, Terroir Lab, impulsado por la asociación Fusion Jeunesse, responde a las dificultades que enfrenta el sector vitivinícola, como la falta de atractivo de las profesiones, la disminución de estudiantes en los liceos agrícolas o los desafíos económicos a los que hacer frente. A través de talleres y hackatones organizados en grandes dominios vitivinícolas, los estudiantes imaginan soluciones para reinventar el futuro del sector.
Para Gabriel Bran Lopez, los jóvenes no deben ser simples observadores. « Dar voz a los jóvenes no es solo decirles que nos hablen, es escucharlos y luego aplicar correctamente lo que dicen. » Las ideas presentadas a los profesionales abarcan la innovación, el enoturismo, el medio ambiente y los nuevos usos de la uva.
En un año, 150 aprendices han participado en el programa y han propuesto más de 30 innovaciones. Una demostración de que las nuevas generaciones pueden contribuir a transformar el sector.











