“Femmes debout, representa el sentido de la dignidad, me levanto y trato de enfrentar las dificultades que encuentro aceptando la ayuda de los demás”, así es como Yassia Boudra explica este orgulloso nombre dado a la asociación por su hijo en el momento de su creación hace casi 30 años.
En ese momento, la jurásica se interesa por lo que sucede en su barrio y se da cuenta de que las mujeres están prácticamente ausentes del paisaje. Los porches, las escaleras, los bancos y el único bar del barrio son frecuentados exclusivamente por hombres. “Era también una forma de darles visibilidad”, insiste ella.
Comienza con algunos amigos un trabajo de escucha con estas mujeres y sobre todo con las familias monoparentales, y descubre que enfrentan grandes dificultades para criar a sus hijos, dificultades financieras, de vínculo social, de acceso a actividades recreativas y, gradualmente, se llevan a cabo acciones para acompañarlas.
Con más de 3000 personas que pasan ahora por la asociación anualmente, esta crece poco a poco y ahora se han constituido dos polos:
- un polo “servicio al público”, que ayuda en todos los trámites administrativos que pueden concernir la vida cotidiana, la vivienda, la salud, las pensiones, los litigios con los arrendadores sociales, la seguridad social, la renovación de un título de residencia... con también, para las personas migrantes, el aprendizaje del francés, siendo el idioma un vector de integración social y profesional.
- un polo “violencia” que ha tomado impulso gracias al primer premio DAPAT. Así, hoy en día hay 2 apartamentos de acogida de emergencia a través del 115 que están disponibles, la presencia de una psicóloga así como un centro de día donde las mujeres pueden venir a descansar, informarse y avanzar si lo desean.
"Femmes debout" también ofrece formaciones dirigidas a profesionales de la justicia y de la salud, con el fin de crear una red en el territorio, un facilitador para la orientación de las mujeres. La asociación también organiza eventos para sensibilizar a la población e interviene en el ámbito escolar para hacer prevención.
“No pretendemos tener una varita mágica, pero queremos suscitar cuestionamientos”, explica Yassia Boudra. “Es una forma de hacer mover las líneas y de influir en los poderes públicos, de hacerles entender la necesidad de prevenir, de hacer campañas de información, para que puedan llegar a todos los hogares”.











