“El autismo es una discapacidad, no una enfermedad” precisa la presidenta de la asociación Amouti Autisme. Hace 15 años, Anne-Gabrielle Roche y su pareja descubren que su hijo, Foulque, es autista.
Entregados a sí mismos, tuvieron que aprender a comprender esta discapacidad durante un largo período. En 2018, la pareja decide ayudar a niños y padres que enfrentan esta situación. Crean Amouti Autisme, que permite, entre otras cosas, que todas las personas afectadas accedan a un centro de atención infantil, una sala sensorial, una sección de baloncesto adaptada, así como a ayuda financiera y material para los niños en clase ULIS… “Contamos con logopedas, psicomotricistas, terapeutas ocupacionales que están formados en técnicas muy específicas que permiten adaptar y personalizar los aprendizajes.” explica la fundadora de la asociación.
Anne-Gabrielle y Sylvain son apoyados por voluntarios, padres de niños “ordinarios o extraordinarios”. Juntos, trabajan para integrarlos con más facilidad y serenidad en nuestra sociedad: “Por ejemplo, cuando llueve, puede ser una situación muy angustiante, porque sienten que desaparecen con la lluvia” Acompañamientos personalizados que son realmente decisivos para la gestión de la ansiedad de los niños autistas.
Y cada año, Amouti acoge a 10 nuevos niños, durante 18 meses.











