"En lugar de centrarse en la visión francófona de la oratoria, que está muy centrada en la belleza del texto, un cierto lado lírico, la polisemia de las palabras para hacer figuras de estilo, de retórica y agradar al oído, nosotros partimos del principio de que la palabra estructura vidas y trayectorias, y que por lo tanto debe ser utilizada como una herramienta de emancipación”, explica Greazi Abira.
Y esta emancipación pasa por el intercambio, el diálogo. Por eso Graine d’Orateur promueve la oratoria en público a través del debate, con el fin de desarrollar el espíritu crítico y aprender a argumentar, a refutar tesis, “con el objetivo de defenderse y defender a otros”.
La asociación interviene en colegios y liceos con un enfoque no exclusivo hacia los jóvenes de barrios populares. “Creemos que es importante para los jóvenes de entornos populares ver a otras personas que han pasado por su realidad”. Así, los animadores de los talleres son casi exclusivamente antiguos beneficiarios.
“La idea no es tanto convertirlos en Aristóteles, Cicerón, Jaurès o similares, sino más bien que se reapropien de la palabra con la intención de inserción socioprofesional”, precisa Greazi Abira. “Hablo de inserción social, simplemente porque la palabra es lo que nos hace existir. Y, por supuesto, desde un punto de vista profesional, ya que hay ejercicios obligatorios, como la famosa entrevista de trabajo, que permiten el acceso o no al empleo”.
El vocabulario no es el mismo según el entorno social en el que nacimos y evolucionamos. El número de palabras que dominamos no es el mismo y el número de palabras a las que hemos estado expuestos tampoco. En Francia, el origen social sigue siendo hoy en día un marcador muy importante en las trayectorias de vida.
“Por lo tanto, es necesario llevar a cabo acciones con ciertos públicos para intentar restablecer una especie de igualdad. Creemos que la meritocracia no puede existir si no se les da a las personas las mismas oportunidades para acceder a ciertas esferas”, insiste Greazi Abira.
Al finalizar su paso por Graine d'Orateur, dos tercios de los beneficiarios se sienten mucho más legítimos a la hora de hablar en público. "Por lo tanto, hay un verdadero catalizador de confianza a través de los talleres que podemos proponer".
"Además, realmente sienten que han progresado en su dominio de la palabra. Finalmente, tienen una cultura más ecléctica y se insertan más en la vida pública, ya sea por sí mismos, asistiendo a conferencias, yendo a lugares culturales o convirtiéndose en militantes asociativos, políticos en su ciudad, o integrándose en Graines d’Orateur para, de alguna manera, redistribuir lo que se les ha dado”, concluye Greazi Abira.











