L'École de la générosité ha creado un programa pedagógico para que los docentes puedan acompañar a los niños desde el CP hasta el CM2 para vivir así una primera experiencia de ciudadanía activa.
“Porque sabemos que un recuerdo del que se sale con cierto orgullo marcará el recorrido ciudadano”, precisa Chloé Laudereau. “Y por lo tanto, intentamos comenzar este recorrido con una experiencia colectiva y feliz de solidaridad”.
La experiencia se vivirá a lo largo de un año escolar. Los alumnos pasarán primero por una fase de sensibilización dirigida por el docente en clase. Trabajarán sobre la cuestión de las emociones, sabrán y comprenderán qué es la empatía, se pondrán en el lugar del otro y también reflexionarán sobre las causas por las que es posible comprometerse. Después de esto, los alumnos procederán a una votación.
“Es importante que los alumnos sean actores del proceso a lo largo de todo el programa”, explica Chloé Laudereau. El docente podrá entonces entrar en contacto con una asociación que conoce en su territorio o propuesta por L'École de la générosité a través de su red de asociaciones asociadas. La asociación elegida vendrá a conocer a los niños.
“Es extremadamente importante en el enfoque del proyecto filantrópico o solidario entender que los niños deben comprender cuál es la necesidad a la que responde una asociación y cómo lo hace, para que puedan reflexionar sobre cómo pueden contribuir a su manera. Intentamos mostrarles que todos tenemos un poder de acción y que podemos activarlo sin importar la edad”, explica Chloé Laudereau.
Más de 25,000 niños y 1,000 profesores ya han podido embarcarse en esta experiencia de ciudadanía activa desde la creación de la asociación.
El programa propuesto por L'École de la générosité permite que el 69% de los docentes declare que el clima escolar ha mejorado tras la experiencia, ya sea en la relación entre los alumnos o con el docente.
"Los alumnos están más capacitados para intentar regular sus conflictos por sí mismos porque trabajan en ponerse en el lugar de otra persona, también entendiendo su punto de vista. Y, por supuesto, eso mejora las capacidades para cooperar y convivir en una clase a lo largo del año".
Por lo tanto, hay repercusiones concretas inmediatas, antes quizás de un compromiso que perdurará más tarde también, que querrán repetir cuando sean mayores.
"Se habla cada vez más de las competencias psicosociales. Es esta acción que hemos llevado a cabo con muchas otras asociaciones que actúan en estas temáticas, lo que ha llevado a este trabajo colectivo y al hecho de que ahora esté inscrito en los programas escolares. No necesitamos convencer a los profesores de que la pedagogía de proyectos tiene un impacto muy fuerte, especialmente en cuestiones relacionadas con la ciudadanía. Hoy en día, hay menos necesidad de convencer que de desarrollar la empatía”, concluye Chloé Laudereau.











