"Los jóvenes de las zonas rurales no son un puñado de chicos que crecerían en medio de los campos”, explica Félix Assouly. “Hablamos del 30% de la juventud francesa, es decir, 5,3 millones de jóvenes en Francia”.
Al añadir a los habitantes de los municipios alejados de las grandes metrópolis, rápidamente llegamos al 60% de la juventud de Francia. “Por lo tanto, es una categoría que está lejos de ser minoritaria. De hecho, es mayoritaria si la consideramos en su totalidad”.
Estos jóvenes, porque han crecido en territorios con pocas oportunidades, en redes de transporte limitadas y con acceso restringido a servicios públicos y privados, enfrentan una serie de obstáculos para la plena expresión de su potencial.
De hecho, el 83% de los deseos que se pueden formular en Parcoursup se encuentran en las grandes metrópolis. “Cuando un joven que ha crecido en el corazón de París, Lyon, Saint-Étienne o Rennes puede preguntarse qué quiere hacer, un joven rural necesariamente se preguntará qué puede hacer”, insiste Félix Assouly. “Es una atrofia de los sueños y de las oportunidades”.
Entonces, para Rura, lo que importa es que estos jóvenes tengan opciones. Así, la asociación los acompaña donde están, especialmente a través de la participación de mentores durante un período de un año renovable tantas veces como sea necesario, y sobre todo de forma gratuita.
Programas que les permiten afinar sus conocimientos sobre las áreas y profesiones, acceder a habilidades duras, pero también blandas, para saber contarse a sí mismos, formular un argumento, tener confianza en sí mismos y en el futuro.
Más allá de eso, hay un desafío para eliminar otros obstáculos, como el acceso a becas para financiar su licencia de conducir o su vivienda, así como a prácticas.
Tres mil jóvenes son acompañados cada año. Para todos los demás, Rura continúa un trabajo de defensa, cuyo objetivo es asegurarse de que esta desigualdad de oportunidades para los jóvenes de las zonas rurales simplemente deje de existir.
Primero con la ayuda de investigadores en sociología o geografía para aprender a conocer mejor e informar sobre esta población rural, y luego mediante un trabajo de cambio de representaciones en la imaginación colectiva.
Finalmente, asegurándose de que cada actor clave aborde esta problemática y lo haga en su propio interés. “Es pensar las políticas públicas planteándose la pregunta de cómo van a impactar y desarrollarse en la zona rural”, cuestiona Félix Assouly.
También es cómo hacer que las empresas adapten sus procesos de reclutamiento y horarios de trabajo a las realidades rurales.
“Así que Rura trabaja en estos 2 niveles de impacto, tanto cerca de los jóvenes, porque hay un desafío para cambiar sus vidas individualmente y al mismo tiempo, hay un desafío para que toda la sociedad aborde esta problemática y responda por sí misma”, concluye Félix Assouly.
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