Solo hay que instalar la aplicación WeWard en el teléfono. Esta contará nuestro número de pasos y, cada noche, en función de los kilómetros que hayamos recorrido, nos asignará una cantidad de puntos, con los cuales, a la larga, podremos solicitar una transferencia bancaria o hacer una donación a una asociación y así ayudar a financiar un proyecto en su totalidad junto con otros usuarios.
Entonces, ¿cómo se transforma concretamente los pasos en dinero? Detrás de la aparente magia de la operación, se trata simplemente de monetizar la aplicación, especialmente a través de asociaciones con marcas en los ámbitos del bienestar o el deporte. Cuando accedemos a la aplicación, veremos los anuncios de estas marcas. Son ellas las que van a remunerar a WeWard, que luego retribuirá una parte de ese dinero a los usuarios.
Una motivación financiera que da resultados. “El primer gancho es la idea de ganar dinero”, explica Tanguy de La Villegeorges. “Pero al final, los usuarios se dan cuenta de que la ganancia no está tanto en el dinero, porque en realidad no se gana tanto, sino en los beneficios que la marcha aporta tanto a la salud física como mental”.
Empezar o retomar la marcha permite tomar aire, tener un menor impacto en el medio ambiente. Por lo tanto, los beneficios son múltiples.
Cuando un usuario comienza a utilizar WeWard, aumenta en un 25% su tiempo de marcha. Además, la proporción de usuarios que antes se desplazaban con un medio motorizado o contaminante disminuye. Así, WeWard ha permitido ahorrar 600,000 toneladas de dióxido de carbono.
WeWard se puede utilizar de manera individual, en forma de desafíos con amigos, personas del mismo nivel, en ligas, con colegas en la empresa...
La estructura se ha acercado a una personalidad inspiradora para motivar a sus usuarios, especialmente estadounidenses, a unirse a la aventura: Venus Williams. Hoy en día, WeWard está presente en 29 países alrededor del mundo.











