¡100,000 toneladas de juguetes se desechan cada año en Francia! Mientras que solo se utilizan en promedio durante 8 meses por los niños. Una duración de vida considerada demasiado corta y que Rejoué se ha propuesto prolongar.
La asociación ha creado así un recorrido de inserción profesional dirigido a personas alejadas del empleo, (de las cuales el 65% son mujeres, a menudo madres solteras) para dar nueva vida a los juguetes. Los juguetes, recuperados en empresas, son limpiados, probados y completados si es necesario antes de ser revendidos a precios accesibles tanto para particulares como para profesionales de la infancia, guarderías, PMI, ludotecas…
Consciente de las dificultades que enfrentan las madres solteras para conciliar trabajo y vida personal, la asociación adapta los horarios de trabajo para que puedan ocuparse de sus hijos sin estrés. El taller también está cerrado los miércoles para permitirles pasar tiempo en familia.
"Realmente creemos en el efecto de goteo", explica Karen Birstein. "Pensamos que si los profesionales de la infancia compran juguetes de segunda mano, así incentivarán a los padres a hacerlo". Una segunda mano que se considera cada vez más, por razones ecológicas pero también económicas: "La solución de segunda mano también permite dirigirse a personas con menos recursos".
Además de su trabajo de sensibilización con los profesionales de la infancia, Rejoué es muy activa con las empresas. "Es un camino que intentamos emprender para llevar a los colaboradores a convertirse en ciudadanos comprometidos. Nuestra misión es sensibilizar sobre la inclusión y la reutilización", concluye la co-directora.











