España es el país más centralizado de Europa, y esa concentración urbana tiene un coste real en soberanía alimentaria, energética y de vivienda. Esta es la constatación que hizo Iván Del Caz, quien lleva décadas viviendo y trabajando en territorios rurales, con la convicción de que los pueblos no son un problema sino una oportunidad, y de que el modelo económico actual no se sostiene sin ellos. Así nació Rural Citizen.
Para que un ecosistema rural florezca, explica Del Caz, no basta con abordar la vivienda, la movilidad o los servicios. Hace falta antes lo que él llama innovación relacional: reconstruir la confianza, pasar de una mirada individual y competitiva a una más comunitaria, y generar un escenario común de futuro para el territorio. "Si no tienes esa base, cuando abordas los retos técnicos, los territorios no tienen a las personas ilusionadas y motivadas", defiende.
Su pregunta favorita para cualquier emprendedor lo resume todo: "Si quitáramos el dinero de la ecuación, ¿seguirías desarrollando el mismo proyecto?"











