Iván, uno de los cofundadores de Robopedics, desarrolló un prototipo para que su padre pudiera volver a caminar tras un ictus. Su padre falleció antes de poder probarlo, pero Iván siguió adelante, conoció a sus socios en un programa universitario y juntos dieron forma a lo que hoy es Awake, su dispositivo. Mientras los exoesqueletos convencionales pesan entre 20 y 40 kilos, requieren supervisión médica y robotrizan las dos piernas, Awake pesa 6,5 kilos, se aprende a usar en menos de diez minutos y actúa solo sobre la pierna afectada. "Le robotiza una pierna sana y además es pesado, caro y difícil de usar", dice Serra sobre los dispositivos existentes. "Para los supervivientes de ictus, los exoesqueletos convencionales no son la herramienta más adecuada."
El mercado potencial en Europa supera los 1,4 millones de pacientes, pero Serra insiste en que la tecnología es solo el medio. "No hacemos un dispositivo con inteligencia artificial y quantum computing. Hacemos un dispositivo que soluciona una situación real": que alguien pueda levantarse, dar una vuelta y recuperar su independencia.











