Cuando se deja una situación de violencia, una de las preguntas más importantes es saber a dónde se va. “Y nosotros, tenemos aún más esta problemática porque en las zonas rurales, toda la información no es tan accesible como en las grandes ciudades”, explica Sandra Barba. “No tenemos carteles que nos inviten a marcar el 39 19, el 115 o a llamar a la gendarmería. Tenemos estos problemas de aislamiento, pero también problemas de transporte. Aquí, sin coche, no se puede hacer mucho.”
Y luego, en un pueblo de 6,000 habitantes, como el que alberga Transition'Elles, creado por la asociación Vivre Femmes, todo el mundo conoce a todo el mundo, al gendarme local, al alcalde. “Entonces, hay una cultura de la vergüenza y del secreto.”
Es para romper este aislamiento que la asociación ha decidido ir a buscar a estas mujeres dondequiera que se encuentren, comunicando masivamente en las redes sociales, con las empresas, en las escuelas, las panaderías, las tiendas de comestibles sociales, en colaboración con la gendarmería, los CCAS, los ayuntamientos.
También en eventos, organizando una feria de arte contemporáneo en el pueblo, con la consigna dada a los artistas de presentar al menos una obra sobre el tema de la mujer, o reuniendo unas 300 motos para un aplauso en la plaza central.
La idea es abrir el debate, pero también devolver la voz, restablecer la confianza y la dignidad de estas mujeres. Primero en los espacios comunes de la estructura de alojamiento, “para que vuelvan a hablar, que vean que pueden ser apreciadas, que tienen derecho a ser felices, a sonreír, a hacer reír a las personas a su alrededor, que no están locas, como han oído repetir. Trabajamos mucho en la imagen de uno mismo y en la reconstrucción de la confianza”, cuenta Sandra Barba. “Necesitan reaprender a ser ellas mismas, a elegir, a retomar posesión de su vida.”
Un mensaje que hay que reiterar, incluso si eso implica acciones contundentes, aunque haya que “ir al grano”. “Creo que a veces todavía estamos en las zonas rurales con estereotipos bien arraigados y tratamos de hacer que las cosas cambien de todas las maneras posibles”, concluye Sandra Barba. “Es la recurrencia de la información lo que hace que una forma de ver diferente entre en las mentalidades.”











