La discapacidad, cualquiera que sea, se lleva con un número de prejuicios tan pesado como injusto. Sin embargo, desde hace casi dos décadas, Guy Tisserant lucha por normalizar la inclusión de personas en situación de discapacidad.
Él mismo en silla de ruedas, sabe de lo que habla cuando se mencionan los obstáculos relacionados con su diferencia. A menudo, estas aprensiones han sido causadas por el miedo. El miedo a no saber adaptarse ante las diferencias.
Según Guy Tisserant, para cambiar la percepción de aquellos que dudan en contratar a una persona con discapacidad, bastaría con sensibilizarlos.
En 2004, fundó junto a su esposa, TH Conseil, una empresa que normaliza el reclutamiento de personas con discapacidad, que a menudo son discriminadas al momento de la contratación. Les permite insertarse más libremente, con las herramientas adecuadas y, sobre todo, ofrece a los empleadores la posibilidad de repensar el tema de la discapacidad en el trabajo.
Hasta la fecha, este joven jubilado de 62 años, sigue comprometido con la inclusión de personas con discapacidad, especialmente a través del deporte.
Él mismo, habiendo sido deportista de alto nivel en tenis de mesa, ha elegido convertirse en tesorero adjunto de la federación francesa de handisport.
Guy Tisserant nos afirma que cuanto más normalizamos las diferencias, más ordinarias se vuelven. La discapacidad no debe considerarse un obstáculo, al contrario, una vez asumida y reconocida, permite ser superdesempeñador.
Los únicos obstáculos que existen son los prejuicios. Por lo tanto, valorar los beneficios de una contratación singular es un primer paso decisivo hacia un mundo con impacto.
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