La France s’engage, desde su creación hace 10 años, ha apoyado y acompañado a unas 204 estructuras de la economía social y solidaria. Estas pueden beneficiarse de lo que más les falta: tiempo, un financiamiento importante – en promedio 250 000 euros durante 3 años –, y un apoyo en competencias y en experiencia en temas que no dominan porque no es su oficio, como la comunicación, los aspectos legales, la estrategia o incluso los recursos humanos.
La France s’engage también es una etiqueta, un reconocimiento que permitirá a estas estructuras multiplicar las asociaciones, lo que tendrá un verdadero efecto palanca ante otros actores, tanto privados como públicos.
Es la colaboración de varios actores, el Estado pero también las empresas, para permitir apoyar y fomentar el compromiso de los franceses al servicio de la innovación social, en los ámbitos de la educación, la vivienda, la salud, el acceso a los ocio…
“El criterio esencial”, explica Damien Baldin, “es que estas estructuras tengan proyectos innovadores, con un fuerte impacto social y una capacidad de cambio de escala. Después de haber demostrado el éxito de una acción social a escala de un municipio, de un barrio, de un departamento, debe haber un deseo y una capacidad para poder desplegar su actividad en otros territorios. Todo lo que contribuya a asegurar el progreso social, a mejorar en el día a día la vida de las personas que más lo necesitan”.
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