El aislamiento puede afectar a cualquier persona, ya sea empleada o desempleada, joven o mayor, sola o en familia. Por eso, L'Atelier 17.91 ha querido dirigirse a todos, recibiendo a las personas de manera incondicional.
“Queríamos llevar a cabo acciones eco-responsables para luchar contra este aislamiento”, explica Gaëlle Courson. “Porque vivimos en una sociedad y en una era actual donde se ha privilegiado mucho lo digital, las redes sociales, los ordenadores. Ahora nos damos cuenta del lado negativo que es que esto aísla aún más. Así que volver a los miércoles recreativos de antaño, a cosas simples y sobre todo al saber hacer de nuestras manos, permite recuperar la confianza en uno mismo, reconectar con lo artístico, la creación manual, que siempre están presentes”.
Los talleres se llevan a cabo en grupos de 12 personas, lo que permite crear vínculos.
Talleres sobre el bienestar para la salud mental, cuidar de uno mismo, de su cuerpo, de su mente, con sofrología, meditación, escritura, pero también de creación, permitiendo fabricar exfoliantes, cremas, productos de limpieza, utilizando lo indispensable de la cocina y el baño, sin necesidad de comprar cosas adicionales. De la misma manera, los talleres permitirán la revalorización textil, así que no se trata solo de costura, sino de tomar cosas que ya tenemos en casa y personalizarlas, remodelarlas, transformarlas, adaptarlas.
L'Atelier 17.91 también propone crear sus propias joyas, decoraciones para el hogar, grabados en utensilios o marcapáginas, según las necesidades.
¿Y después? El público puede simplemente llevar los objetos a casa, regalarlos, a través de la asociación o a sus seres queridos, porque los objetos les son útiles y porque están orgullosos de ellos. Algunos querrían ir más allá y convertir esto en su profesión. Pueden ser orientados hacia socios y así poner en práctica sus habilidades y preferencias.
“Creo que cada persona tiene la posibilidad de mover las líneas”, se maravilla Gaëlle Courson. “Nosotros intentamos unir, proponer actividades que gusten. Cada uno viene con su pequeña piedra. Al final, coordinamos, pero cada uno tiene tanto poder, ya sea alguien de la dirección o un voluntario que viene a dar su tiempo”.











