Hoy en día existen tres canales de ahorro solidario.
El primero es el ahorro salarial solidario. Todos los franceses pueden ahorrar en lo que se llama fondos solidarios, donde una parte del fondo se destina a financiar proyectos de alta utilidad social.
También está el canal bancario y asegurador. Se puede ahorrar en productos de ahorro solidario a través de su banco o su aseguradora, donde existe una diversidad de productos, como por ejemplo, las cuentas de ahorro solidarias. Esto consiste simplemente en aceptar contractualmente que una parte de los ingresos de su cuenta se destine a una asociación de su elección.
El tercer canal es lo que se llama la acción solidaria. El ahorrador toma directamente participaciones sociales, invirtiendo directamente en empresas sociales que abren su capital a los ciudadanos. En estas empresas, encontramos una diversidad de actores que intervienen en diferentes áreas: la falta de vivienda, la agricultura ecológica, las energías renovables. Y a menudo son cooperativas, actores de la economía social y solidaria.
Para ayudarnos en nuestras decisiones, FAIR (Financiar, Acompañar, Impactar, Reunir) gestiona desde hace 25 años una etiqueta de ahorro privado, la etiqueta Finansol, que certifica productos financieros que son productos de ahorro solidario, permitiendo a los ahorradores reconocer los diferentes productos de ahorro solidario, pero también tener una garantía de transparencia y utilidad social del producto financiero.
Un ahorro solidario que, en 2023, ha permitido concretamente alojar a más de 2000 personas en viviendas dignas, convertir más de 2600 hectáreas a la agricultura ecológica, y también apoyar a los agricultores que están en proceso de conversión a la agricultura ecológica. Y además, financiar el desarrollo, ya que una parte de las empresas destina financiamientos a cooperativas agrícolas en África, América Latina y Asia, para financiar el desarrollo a través de la microfinanza, por ejemplo.











