"La sedentariedad nos hace daño al cuerpo y a la mente y no siempre somos conscientes de ello porque estamos acostumbrados desde pequeños a estar sentados, a estar encerrados en una sala”, explica Angélique Baldin-Perletti.
Las dos amigas, que han trabajado en recursos humanos y en gestión, hacen el terrible diagnóstico de las consecuencias físicas y mentales de la sedentariedad en los colaboradores de sus respectivas empresas a lo largo de los años. Así es como deciden abordar el problema directamente implementando soluciones dentro de las propias empresas, creando En Moov'ement.
"Hacemos esencialmente sensibilización con un juego que hemos llamado el juego Moov”, cuenta Claire Hebrard. “Es un taller lúdico y de cohesión. La idea es hacer entender la importancia de moverse más para la salud física y mental, antes de co-construir soluciones adaptadas”.
Así, lo importante no es hacer deporte, que requiere tiempo y organización, sino practicar una actividad física. La OMS recomienda moverse de 1 a 2 minutos cada 30 minutos. “La idea es trabajar de manera diferente, estando de pie por ejemplo, en movimiento y a veces en la naturaleza, hacer solo una pausa activa, un ejercicio de fortalecimiento o un estiramiento, o ir a buscar su café”, propone Angélique Baldin-Perletti. “Cuanto más rápido tengamos esta toma de conciencia, más rápido pondremos movimiento en nuestro día a día y mejor nos sentiremos, tanto en nuestro cuerpo como en nuestra mente”.
En Moov’ement acompaña especialmente a los gerentes a realizar sus entrevistas individuales o de fijación de objetivos caminando, sus reuniones de equipo en movimiento en interiores, o al aire libre cuando el tiempo lo permite.
“Los colaboradores están de pie, son activos, trabajan mucho mejor, integran más. El aprendizaje es completamente diferente. Y además, están sobre todo felices de ir a la formación porque también genera cohesión de equipo”, precisa Claire Hebrard. “La seguridad social y otros ven que hay muchísimos problemas relacionados con la sedentariedad, como trastornos musculoesqueléticos, dolor de espalda o incluso salud mental. Hasta el punto de que se están dirigiendo subvenciones hacia las empresas para frenar este fenómeno”.
“Lo hacemos por nosotros, se lo inculcamos a nuestros hijos, de la misma manera que se lo inculcamos a los colaboradores”, concluye Claire Hebrard.











