A sólo 30 minutos de París, Creil es la segunda aglomeración más pobre de Francia. Es allí donde José Manço, quien creció en la banlieue parisina y proviene de una familia monoparental, decidió establecer su tienda Les fringues store associatif, “la más bonita de toda la ciudad”, según sus beneficiarios.
Una tienda que tiene todo de una grande, pero de un tipo diferente a las que se encuentran en los centros urbanos o en los centros comerciales. Un lugar único, taller de inserción profesional, inclusión social, transición ecológica, diversidad, encuentros.
José Manço recupera los desechos textiles, los repara y los pone a disposición gratuitamente de un público en situación de gran precariedad. “No me enriquezco, enriquezco a la sociedad”, precisa. En su estructura, no solo ayuda a las familias monoparentales, sino que también ofrece soluciones de formación a quienes no pueden pagar una escuela o que no encajan en los moldes: personas mayores, en situación de discapacidad, personas transgénero, sin hogar, en conflicto con la justicia, jóvenes que han abandonado la escuela... “Quería, en este proyecto, que las personas se reunieran sin parecerse”, aclara José Manço.
Les fringues store associatif emplea a 26 personas, de las cuales 21 están en inserción, con una tasa de salida hacia el empleo del 100%. Ha recibido 15 premios por inclusión social, inserción profesional y transición ecológica.











