Según un estudio reciente de la Fondation de France, el 32% de las personas con discapacidad se sienten solas « todos los días o casi »… Una proporción más alta que la de la población general (+10 puntos). Simon de Cyrène quiere luchar contra el aislamiento de estas personas.
Una cifra confirmada por la experiencia de Laetitia Jousse, directora de la asociación que propone viviendas compartidas para combatir esta soledad: “personas sin discapacidad y personas con discapacidad se reúnen para compartir buenos momentos, para romper la soledad.” explica.
Varias residencias de Simon de Cyrène ya han surgido en Francia.
En Lyon, se trata de una: “gran vivienda compartida en una gran superficie de 500 metros cuadrados donde viven once personas. Personas cuya vida ha cambiado debido a un accidente de coche, un AVC o con lesiones cerebrales adquiridas al nacer” precisa Laetitia.
La experiencia está supervisada por un responsable de apartamento, acompañantes de vida y dos voluntarios en servicio cívico. Solo las áreas comunes (salón, terraza) son compartidas. Los inquilinos disfrutan de su estudio con kitchenette y baño privado. El alquiler se adapta según el estatus y el plan de compensación de la discapacidad de cada compañero de piso.











