“El objetivo de Les Écoruches es cambiar el mundo”, explica Julien Perez. “Por lo tanto, hacer que las personas cambien. Y para eso, necesitan tener conciencias. Cuantos más seamos los que cambiemos, mayor será el efecto de transición y movimiento. Y las empresas nos permitirán acceder a muchas más personas de una sola vez”.
Así es como Les Écoruches podrán entrar en contacto con los colaboradores, quienes a su vez podrán transmitir estos valores internamente en la empresa, pero también a su red personal y así impactar al mayor número de personas.
“Concretamente, vamos a crear el vínculo más fuerte posible entre la empresa, los colaboradores y las abejas. Así que vamos a instalar colmenas en el lugar y luego vamos a crear el vínculo”, explica Julien Perez.
Una vez instalada, la colmena requerirá visitas regulares del apicultor, alrededor de 10 a 15 veces al año. Es la oportunidad de hacer participar a los equipos, hacer que se pongan trajes especiales y proponerles visitar a las abejas. También es una oportunidad para talleres y conferencias sobre la vida de las abejas y la biodiversidad.
“Es necesario salvar la biodiversidad porque es fuente de aprendizaje”, precisa Julien Perez. “La idea de Les Écoruches es devolver al ser humano a la posición de alumno de la Naturaleza. La primera cosa cuando uno es alumno y quiere aprender algo es la observación. Así que vamos a observar lo que sucede en la colmena, la comunicación, la democracia, la inteligencia colectiva”.
“¿Qué vamos a aprender de esto? ¿Qué podemos sacar para nosotros en nuestros propios procesos, en nuestra propia empresa, en términos de comunicación, rendimiento colectivo, distribución de roles, evolución de carrera? Todo está calculado en una colmena y hay muchas cosas de las que podemos inspirarnos”.
Y las empresas también ganan una oportunidad que une. A menudo, son los colaboradores quienes llevan y valoran estos proyectos internamente. “La biodiversidad, para nosotros, es una fuente de aprendizaje, es una oportunidad para evolucionar, para ser más grandes. Y por eso es necesario preservarla”, concluye Julien Perez.











