"Cuando comencé con Stim, realmente había un techo de cristal entre los equipos que creaban, que inventaban los productos del mañana en las empresas, y los líderes de estas empresas”, recuerda Frédéric Arnoux.
Estos líderes no están ahí por casualidad. Son muy buenos tomadores de decisiones, muy buenos gestores. Pero cuando se trata de tener una visión, a veces la gestión del riesgo choca con la creatividad, con la imaginación.
Y lo que busca Stim es despertar o avivar esa pequeña chispa, y cuestionar a estos líderes sobre el futuro de su empresa, sobre lo que quieren crear mañana. “Les vamos a poner en las manos herramientas que les permitan ser buenos emprendedores, buenos diseñadores”, explica Frédéric Arnoux. “En esos casos, lo que hay que lograr recuperar es ese espíritu pionero, ese espíritu emprendedor. Y para ello, hay que buscar en otro registro, el de la emoción. Si estamos en lo racional, no inventamos el coche del mañana”.
Y así, Stim les ayuda a realizar sus visiones, a implementarlas y a lanzar las ofertas y productos del mañana, "crear las industrias sostenibles y deseables del futuro”, que permiten acelerar y acompañar la transición ambiental.
“Por definición, nuestro trabajo es hacer mover las líneas. Una empresa solo nos llama cuando quiere hacer mover las líneas. Creamos las nuevas categorías de objetos del mañana. Por ejemplo, si trabajas con electrodomésticos, la pregunta que te harás es: "¿Qué es una lavadora que dura 100 años? ¿Qué significaría eso? ¿Cómo repenso la lavadora así? Eso es reinventar una categoría de objetos. Así que, efectivamente, por definición, es mover las líneas”, concluye Frédéric Arnoux.











