Carbo desarrolla soluciones de software para particulares y empresas, con dos grandes ejes para alcanzar esta misión.
En primer lugar, el de los datos, es decir, calcular para medir bien, y luego poder reducir su huella de carbono. El segundo enfoque es la pedagogía, para que las personas puedan apropiarse de estos conceptos y entrar en un proceso de concienciación y reducción.
Los particulares pueden, por ejemplo, conectarse a hellocarbo.com para conocer y estimar su huella de carbono basada en sus gastos bancarios. Luego está Carbo empresa, que actúa con pequeñas y medianas empresas, para calcular la huella de carbono de su actividad, su balance de carbono. Solución por la cual Carbo está certificado por el ABC, Asociación para la transición Bas Carbone, emanación de la ADEME. Con Carbo productos, la empresa determinará la huella de carbono de un producto; o de un servicio con Carbo Services.
¿Qué impulsa a las empresas a querer mejorar? “El primer motor es un motor comercial”, explica Simon Létourneau. “Es decir, para ganar licitaciones, responder a clientes”. Cabe destacar que las grandes empresas comienzan cada vez más a discriminar a los proveedores en función de su huella de carbono, de la misma manera que evalúan su solidez financiera.
Luego, hay una razón mucho más filosófica en torno al sentido, impulsada por los empleados. También hay una razón legal, que motiva a anticipar potencialmente la ley, de lo contrario, las empresas podrían verse rápidamente superadas.
“Más de 200,000 personas ya han confiado en las soluciones Carbo, por lo que es una primera forma de impacto, de sensibilización”, relata Simon Létourneau. “Luego hemos acompañado a nuestros clientes y usuarios para permitirles reducir un millón de toneladas de CO2”.
Pero lo más importante para Carbo es el impacto que la estructura tiene cada día sobre sus colaboradores, pasados, presentes y futuros, que intenta crear un modelo de empresa ecológica, con una gobernanza compartida, una semana de 4 días, “pensando que al trabajar menos, operamos una forma de decrecimiento sistémico, que es necesario”.
La empresa practica la transparencia salarial, lo que permite evitar sesgos de género en, por ejemplo, la parte salarial, pero también, con la semana de 4 días, ya que son las mujeres las que mayoritariamente están a tiempo parcial.
“Así que intentamos, a nuestra escala, imaginar un mundo laboral un poco más ecológico, un poco más feminista. Y siempre estamos abiertos a más ideas sobre estos temas”, expresa Simon Létourneau.











