Creada hace 30 años, la asociación Droits d’urgence se ha dado la misión de acercarse a los públicos más precarios: personas sin hogar, personas exiliadas, personas mayores con pérdida de autonomía, personas en desempleo, víctimas de violencia de género, personas con problemas de salud mental, jóvenes, detenidos, prostitutas...
La idea es ser, de alguna manera, el médico generalista del derecho, con un enfoque global, en colaboración con otras asociaciones, pero también con trabajadores sociales, médicos, psicólogos, comisarías... El objetivo es orientar a las personas hacia las estructuras adecuadas, para permitirles salir de estas situaciones que los precarizan.
El Autobús de la solidaridad de Droits d’urgence se desplaza por la periferia parisina - “A menudo es más fácil subir al autobús que empujar la puerta de una institución”, explica Caroline Joly, - mientras que las comisarías y los trabajadores sociales también pueden orientar a los públicos hacia sus permanencias.
Finalmente, la asociación ofrece formaciones dirigidas a profesionales, con dos temáticas clave, el derecho de los extranjeros y la lucha contra la violencia de género. Un trabajo que ahora se despliega también en empresas privadas, para detectar y orientar donde sea necesario.











