"Hemos desarrollado un proceso innovador que permite renovar colchones antiguos", explica Jérémie Adjedj.
Proveniente de un entorno profesional relacionado con la cama desde hace varias décadas, el empresario descubrió la magnitud del desperdicio en este sector. "Nos dimos cuenta de que había un verdadero desperdicio ambiental, miles de colchones que se tiran innecesariamente cada año. Simplemente nos hicimos la pregunta: ¿podemos reutilizarlos?"
Para crear esta nueva industria, la empresa tuvo que enfrentar el desafío de convencer a los consumidores de que un colchón reacondicionado podía ser tan saludable y cómodo como un producto nuevo. "La higiene era realmente el punto estratégico", subraya.
Después de dos años de investigación y desarrollo, Ecomatelas ha desarrollado un proceso que permite desinfectar colchones en más de un 99,9 %, sin utilizar productos químicos.
Más allá del impacto ecológico, la empresa también defiende un modelo más accesible. "Nuestros colchones son de un 30 a un 50 % más baratos en comparación con un colchón nuevo", explica Jérémie Adjedj. Una forma de permitir a los consumidores acceder a una cama de calidad hotelera mientras limitan su impacto ambiental. Cada colchón reacondicionado permite así ahorrar aproximadamente 170 kilos de CO₂ en comparación con un colchón nuevo.
Hoy en día, Ecomatelas recupera colchones de hoteles, fabricantes franceses y de la industria del reciclaje, con el objetivo de crear un verdadero ciclo virtuoso donde los colchones pueden ser reutilizados en lugar de destruidos.
"Nos gustaría convertirnos en el Back Market de la cama", ambiciona Jérémie Adjedj. "Hacer que lo reacondicionado sea una evidencia, al igual que lo nuevo, y mostrar que un producto puede seguir teniendo valor después de una primera vida. El objetivo es, efectivamente, romper los esquemas", concluye Jérémie Adjedj.











