Mauricio Fernández quería ser escritor. Estudió filología, empezó a trabajar como jardinero casi por casualidad y acabó descubriendo que un jardín también cuenta historias, solo que con plantas, texturas y estaciones en lugar de palabras.
“Nadie que se dedique el tiempo a ver cómo abre una hoja en la primavera puede sentir la naturaleza como algo extraño”, explica en impact.info. Con ese convencimiento fundó Alnus Paisajistas, un estudio que diseña jardines pensando siempre en el plano ambiental, social y económico, entendiendo el jardín como un activo que genera valor real.
Para Alnus, un jardín bien proyectado no es un gasto estético sino una declaración de intenciones. Cuando una empresa encarga un espacio verde, comunica sus valores a sus empleados, al público y a la ciudad. “Cada árbol que proyecta la sombra sobre un edificio está generando bajadas de temperatura entre 4 y 5 grados”, recuerda Fernández.











