“En 10 años, nos pondremos el exoesqueleto para ir a trabajar en las tareas penosas, de la misma manera que hoy usamos guantes o un casco según las actividades”, anticipa Pierre-André Foix. “Así que la idea era realmente hacer accesible una tecnología, que no se quede en un armario, que sea realmente utilizada, todo este concepto que gira en torno a lo que llamamos en inglés la usabilidad, es decir, la innovación de interés, interesante solo si se utiliza”.
Fox Innovation ofrece varios tipos de exoesqueletos para abordar el problema de los TMS, los trastornos musculoesqueléticos, es decir, esos calentamientos o dolores relacionados con movimientos repetitivos, con o sin carga. Vamos a ver si estamos poniendo más a prueba la zona lumbar o la zona escapular, concretamente si estamos más bien en problemas de espalda o de hombro, para equiparnos.
Todos los sectores de actividad están involucrados, donde los trabajos son penosos o repetitivos, como la ostricultura, los espacios verdes, la primera infancia, el servicio a la persona, la agricultura o la construcción.
"Es en todas partes donde se solicita la espalda, donde hay riesgo de hacerse daño, donde hay desgaste, en todas partes donde hay nociones de mantenimiento en el empleo”, precisa Pierre-André Foix. “Pero antes del mantenimiento en el empleo, de la atractividad de los oficios, porque algunos tienen dificultades para reclutar debido a estos problemas”.
Aunque los accidentes laborales tienden a disminuir, gracias a las numerosas normas de seguridad implementadas, los TMS están en constante aumento, a pesar de los ejercicios de prevención. Los puestos se vuelven cada vez más penosos, sin contar con un aumento en la edad de jubilación.
“Así que el desafío de los exoesqueletos es acompañar la escasez de vocaciones en un oficio sensible, y también acompañar este inevitable aumento del tiempo de trabajo. Y desde un punto de vista virtuoso, y este es un poco uno de los temas de la RSE, es el mantenimiento en el empleo para que, cuando las personas se jubilen, no estén simplemente desgastadas por la vida y aún tengan 10, 15 años para disfrutar, que la gente viva más tiempo, pero en buena salud”, concluye Pierre-André Foix.











