La asociación los campos de Booz cumple con esta misión de acoger, de manera aconfesional y apolítica, y con una gran apertura de mente, a mujeres solas, solicitantes de asilo, refugiadas, refugiadas políticas.
Es la única estructura en Île-de-France que se ha orientado voluntariamente hacia mujeres solas, sin hijos, ni pareja, ni familia, cubriendo así una falta en este ámbito.
Estas mujeres, provenientes de Ucrania, Irak, Siria, Afganistán, Tíbet, República Democrática del Congo... son presa de todos los peligros, en su país, luego en el camino del exilio, y aún cuando llegan a Francia. “Hay que ponerlas a salvo”, insiste Tristane de Choiseul.
Así, los campos de Booz les ayudan a encontrar alojamiento, alimentarse, vestirse, pero también les ofrecen asistencia administrativa para su solicitud de asilo. Tristane de Choiseul también es médica de la asociación. Recibe a estas mujeres o las dirige a especialistas.
“Me gustaría que intentáramos entender quiénes son estas personas, por qué vienen”, explica la presidenta de la asociación. “Todo el mundo aspira a una vida mejor. No hay que tener ideas preconcebidas, que a menudo son falsas. Tenemos un deber de humanidad”.











