“El desperdicio alimentario, si fuera un país, sería el tercer país más grande emisor de gases de efecto invernadero”, explica nuestro invitado Pierre-Yves Pasquier, durante esta entrevista.
El fundador de Comerso, una empresa que ayuda a las empresas a deshacerse de sus productos no vendidos, sin tirarlos, sino ofreciéndolos a asociaciones necesitadas, explica en qué consiste una economía circular y lo que hay de más concreto.
En primer lugar, esto permite reducir el desperdicio alimentario, lo que es beneficioso tanto para el medio ambiente como para la sociedad. El desperdicio alimentario contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero y agrava los problemas de seguridad alimentaria en muchas regiones del mundo.
Además, al donar sus productos no vendidos, las empresas demuestran su compromiso con la responsabilidad social empresarial (RSE) y refuerzan su imagen de marca. Esto puede generar lealtad entre los clientes y confianza del público hacia la empresa.
Finalmente, las donaciones de productos no vendidos contribuyen directamente a ayudar a las personas necesitadas. Las organizaciones benéficas pueden redistribuir la comida a las personas desfavorecidas, lo que tiene un impacto positivo en la lucha contra el hambre y la precariedad alimentaria.
En resumen, donar sus productos no vendidos a las asociaciones necesitadas es una decisión ética, ambiental y económicamente inteligente para una empresa, que beneficia a la sociedad en su conjunto mientras refuerza la reputación de la empresa.











