Climate House es, ante todo, un lugar, la Casa, en la que cohabitan inquilinos, y no coworkers. "Los llamamos inquilinos porque nos han elegido, y nosotros los hemos elegido a ellos”, precisa Maïka Nuti. La Casa presenta espacios para eventos, que pueden ser alquilados por diferentes estructuras.
Luego, una segunda propuesta es la del Taller, “que es un poco el brazo armado de la transformación”, la cual se lleva a cabo en varios niveles. El primero es individual, es decir, cambiar uno mismo, aprender, formarse sobre los temas de las transiciones, lo que llamamos la programación. Para ello, Climate House organiza eventos, más de 600 hasta la fecha desde su creación hace casi un año.
El segundo nivel se centra en las cuestiones relacionadas con la transformación de su organización. Así, diferentes estructuras vienen a obtener información para acelerar su transición. “No somos una consultora, somos más bien un facilitador de confianza”, precisa Maïka Nuti. “Así es como llegamos al Grial, al nivel 3, que es la implementación y aceleración de la transición, bajo una única condición, que es crear cooperaciones, alianzas. Lo que realmente está en el corazón de lo que hacemos es la Comunidad”.
La Comunidad hoy en día cuenta con más de 600 personas, es decir, 80 cofundadores, 40 hombres y 40 mujeres “con una muy buena representatividad étnica, social y profesional”; 400 inquilinos en puestos fijos o nómadas y miembros, individuos o estructuras, que vienen a contribuir al Taller, a esta dinámica colectiva.
Sin olvidar al personal de Climate House que actúa a diario para cuidar de esta Comunidad y crear vínculos. "Nuestro desafío es demostrar que cuando somos varios alrededor de un tema, somos capaces de mover montañas”, se entusiasma Maïka Nuti. “El colectivo es muy fuerte. La gente necesita compartir una cultura común para poder pasar a la acción. Nuestro trabajo es realmente reunir fuerzas para darnos el poder de actuar”.
"La palabra que me viene a la mente es realmente la confianza”, concluye Maïka Nuti. “¿Cómo recuperar la confianza en nosotros mismos, confianza en la especie humana, cómo confiar en lo vivo para que nos diga las cosas que debemos ver? Es importante desprenderse de la racionalidad y, tal vez, volver a poner el instinto en el centro”.











