Emprender sin las restricciones del emprendimiento. En resumen, eso es lo que propone Jolimoi. Este sitio vende productos de belleza diversos: desde complementos alimenticios hasta correctores, desde cremas de día hasta pasta de dientes. Todo ello, ofreciendo un pequeño extra a la experiencia del cliente gracias a “Estilistas” formados para ofrecer consejos personalizados al cliente.
Estos “Estilistas” son personas de “35 años de edad promedio”, que en algún momento necesitaron cambios: “Tenemos personas que han tenido carreras como directores de marketing, con un título universitario y que en algún momento simplemente se cansaron de la rutina del “metro, trabajo, casa” y quisieron explotar su talento de manera diferente”, explica Isabelle Rabier, la fundadora.
Precisa que ellos o ellas emprenden “sin invertir” ya que Jolimoi se encarga prácticamente de todo: “Cuesta 2,99 euros tener acceso a las formaciones y a la aplicación” y además, añaden 49 euros para acceder a un paquete de primeros productos y comenzar a asesorar.
Este modelo de venta por recomendación no es nuevo, fue precisamente la marca Tupperware la que lo lanzó en 1951. En aquel entonces, creó empleo, especialmente para las mujeres que tenían pocas oportunidades de carrera tras el regreso de los hombres de la guerra.
En Jolimoi, este principio de emancipación sigue muy presente. La formación, ofrecida tanto a mujeres como a hombres, brinda una libertad de emprender simplificada ya que los títulos o la experiencia no son los principales criterios de contratación: “Eso también es inclusión: permitir que todos y todas lo hagan, independientemente del nivel de formación y de las restricciones que se puedan tener en la vida personal”











