"El objetivo de la asociación es desarrollar un recorrido de cuidados que esté específicamente dedicado a los síntomas corporales y relacionales de las mujeres víctimas de violencia”, explica Indira Chowdhury.
El primer aspecto, en Orphéos, es el recorrido terapéutico especializado, con psicólogos formados en psicotrauma y con una perspectiva feminista del cuidado, es decir, "el hecho de tener en cuenta que, como mujer, sufrimos violencias relacionadas con el patriarcado y que, por lo tanto, el sistema social, el patriarcado, en el que evolucionamos tiene un impacto en nuestra salud”.
El segundo aspecto es el desarrollo de herramientas de psicoeducación dirigidas al público en general, a los profesionales de la salud y a las instituciones políticas.
Herramientas inspiradas en la propia experiencia de Indira Chowdhury quien, después de haber sido víctima de violencia, no encontró alivio en las terapias tradicionales. “Terapias que terminaron por ponerme en peligro porque me hacían revivir mi trauma sin nunca proponerme construir algo positivo. Y además, no lograba habitar mi cuerpo ni construir relaciones”.
Finalmente, es a través de la danza que logra recuperar sensaciones corporales, el uso de ese cuerpo con el que ya no se comunicaba. La danza que eligió asociar a la mediación con caballos, "que ofrece un espacio donde las mujeres víctimas de violencia pueden revivir un cuerpo a cuerpo sin sentir que van a ser violentadas”, explica Indira Chowdhury. “El caballo ofrece un espacio donde ellas pueden volver a sentirse vulnerables y en confianza. Y el caballo también es un animal muy valioso porque es un espejo de todo lo que sucede dentro de nosotras. Nos mostrará lo que nos impide conectarnos con el presente y, por lo tanto, construirnos”.
“A través de su cuerpo, a través de la relación, gracias a la danza, gracias al grupo, gracias a los caballos, estas mujeres vivirán experiencias positivas, donde se sienten respetadas, amadas, dignas, bellas. Es información que codificarán y podrán utilizar después en su vida cotidiana y abrirse”, concluye Indira Chowdhury.











