"Hablamos más bien de artes-terapia”, precisa Marie-Laure Colrat, además de ser interveniente en la asociación 4A. “Especificamos luego si hablamos de artes plásticas, música, escritura, teatro, danza...” Una herramienta que se dirige a personas que buscan un acompañamiento para trabajar en su psique. No se dan instrucciones, se está en la experimentación. Los intervenientes adoptan entonces una postura de terapeuta, manteniendo una distancia para que la persona pueda proyectar sobre ellos.
Con la mediación, las personas acogidas no están específicamente en busca de cuidados, sino más bien de un acompañamiento que les permita reforzar la autoestima, la relación social, a través de instrucciones más claras.
“Lo que se repite en estos talleres, frecuentados a menudo por un público de personas exiliadas, es que les despeja la mente”, cuenta Marie-Laure Colrat. “Para personas que no pueden controlar ni su futuro ni su día a día, por razones administrativas u otras, hacer elecciones de colores, de formatos de papel, es recuperar la posibilidad de no ser el objeto sino realmente el actor. Es el acompañamiento de un instante donde todo vuelve a ponerse en marcha. Es atreverse a hacer, todo lo que ya no es accesible cuando se vive en gran precariedad a diario”.











