El taller de inserción Des femmes en fil ofrece contratos de 4 a 24 meses, renovables 3 veces según las dificultades y los objetivos a alcanzar, dirigidos a mujeres.
Para participar, hay que cumplir varios criterios, como estar en desempleo de larga duración, ser padre o madre soltero, o tener una discapacidad. “También es importante poder medir el interés por la costura o al menos ver que la persona tiene una inteligencia manual”, precisa Farida Abid.
Muchas de las personas acogidas no hablan francés. O han sido víctimas de violencia. Es aquí donde el acompañamiento integral permite considerar todos los aspectos de la persona para poder ayudarla de la mejor manera. Por ejemplo, durante tiempos colectivos, entrevistas con psicólogos y coaches.
“La costura es un soporte mágico que tiene muchas virtudes terapéuticas, que ayuda a detener el pensamiento compulsivo”, cuenta Farida Abid. “Hacerlo uno mismo también es muy gratificante y bastante rápido. En un día, ya hemos logrado fabricar un objeto completo o al menos una parte”.
“Cuando estas mujeres llegan, son diamantes en bruto y les permitimos afinarse y quitarse el polvo, y ver realmente cuáles son sus deseos, sus sueños y existir por sí mismas. También es lo que aprenden con nosotros, es una postura profesional, pero también una postura interior”.











