Hace 30 años, la asociación Passiflore nació. Pequeña estructura en aquel entonces, hoy cuenta con más de 55 empleados, de los cuales 45 están en un proceso de inserción.
Sí, porque la particularidad de esta asociación es ofrecer formaciones para personas en reinserción profesional. “A menudo tenemos personas que no han trabajado desde hace tiempo por diversas razones, y esto permite retomar un ritmo de trabajo, descubrir o redescubrir los códigos de la empresa o volver a una dinámica de empleo”, explica el director, Marc Bourguin.
Su voluntad es ofrecer formaciones para acceder a empleos sostenibles a través de diferentes tipos de actividades: “Tenemos una actividad de recolección donde recogemos lo que la gente ya no necesita. [...] Los empleados recogen estas donaciones, las clasifican, las verifican y las ponen a la venta en nuestra tienda solidaria. También hacemos reciclaje de palets.”
Una forma para ellos de participar en una economía circular mientras permiten que personas alejadas del empleo recuperen una estabilidad profesional.











