El mercado laboral sigue exigiendo experiencia e ignorando el talento, los jóvenes están desconectados de los recursos disponibles, y los actores del ecosistema (centros de formación, oficinas de empleo, entidades sociales) rara vez se coordinan. Ese incómodo diagnóstico fue el impulso para crear Enreda.
El programa Enreda combina acompañamiento integral, tecnología y conexión con el territorio. En lugar de partir de lo que le falta al joven, parte de sus competencias: autoconocimiento, gestión emocional, redes de apoyo, según explica Quintero. "Las empresas están muy hambrientas de ese talento. Lo que tenemos que trabajar es cómo conectarlas. Ese es nuestro foco todos los días”, defiende.
Para convencer a las empresas de contratar sin historial, Quintero asegura que cuando comprueban el compromiso real de jóvenes, a menudo excluidos del mercado laboral, los prejuicios caen.












