Halage es una asociación creada hace 30 años a partir de una doble indignación. En los años 90, en la isla Saint Denis, una isla-ciudad en medio del Sena, los habitantes se organizaron para responder tanto a la cuestión del desempleo como a la de un entorno degradado. Estos dos temas fueron el punto de partida de la asociación que, a lo largo de los años, ha desarrollado proyectos con personas alejadas del mercado laboral y en oficios que permiten dar un lugar a la naturaleza en la ciudad.
Hoy en día, Halage lleva a cabo obras de inserción en espacios verdes, así como en la producción de flores cortadas destinadas a floristas y particulares.
La asociación también es un centro de formación en oficios del paisaje, horticultura urbana, compostaje de residuos alimentarios y fabricación de tecnosuelos. Un proyecto de inserción social en forma de jardín solidario también se ha puesto en marcha en el barrio de La Goutte d'or en París.
"Y todas estas actividades, también intentamos trabajarlas en el marco de proyectos de investigación científica para poder hacerlas transmisibles”, explica Stéphane Berdoulet, “no para que las cosas se dupliquen en un copiar y pegar, porque cada territorio, cada momento, cada colectivo de actores tiene sus especificidades. Sino más bien para que sirvamos de inspiración para otros proyectos en el territorio”.
Al añadir siempre el componente de inserción, se permite revelar potenciales, ya que los beneficiarios suelen ser personas provenientes de zonas rurales, cuyos conocimientos son invisibilizados en la ciudad.
“Desarrollamos nuestros temas para convertirlos en demostradores de otra forma de hacer ciudad, de otra forma de hacer agricultura o construcción”, explica Stéphane Berdoulet, “y con el objetivo de que esta historia, otros puedan inspirarse en ella y entender que es posible hacer las cosas de manera diferente. La rutina no es una fatalidad”.











